sábado, 18 de agosto de 2012

“Ustedes pueden estar cerca de algún chico que nosotros estemos buscando"


Por Luciana Belsito
Hasta 1995 fue Claudio Novoa, tenía 19 años y era un chico “normal” que vivía con su familia adoptiva, desconocía su origen, pero eso no le traía complicaciones. Le gustaba la música y escuchaba “Los Pericos”. No se imaginaba que su verdad era otra, que en realidad era Manuel Gonçalves Granada, hijo de desaparecidos durante la dictadura militar de 1976. Hoy Manuel cuenta su historia lleno de emociones, recuerdos, risas y con las ganas de transmitir la satisfacción de luchar por lo justo. Todos estos acontecimientos unieron a Manuel y a los jóvenes de la UBA el pasado lunes 18 de junio. Él se acercó a la facultad de Ciencias Sociales para contar su historia de vida y responder preguntas al respecto.
La convocatoria fue para todos los alumnos de la materia Taller de expresión 3, de la carrera  Ciencias de la Comunicación. La docente Clarisa Veiga contactó a Manuel para realizar una conferencia con sus alumnos. Se sintió contento de haber ido porque a él nunca le hablaron de la dictadura y de los desaparecidos en su educación. “Ustedes pueden estar cerca de algún chico que nosotros estemos buscando, nos impusieron un silencio, entonces hablarlo es matar ese silencio”, dijo con orgullo y aires de convencimiento de que todo se puede lograr.
En 1997 el ADN confirmó su identidad, Claudio Novoa era hijo de Ana María Granada y Gastón Gonçalves y su nombre era Manuel. Nunca había sospechado ser hijo de desaparecidos y aseguró que su familia adoptiva lo recibió de buena fe. Sin
 embargo, comenzó a conocer su origen: tenía una abuela que lo estaba buscando y un hermano, que él había visto en varios shows, sin saber que era su familia. Su hermano Gastón, también era hijo de su papá y además era el bajista de una de sus bandas favoritas: “Los pericos”. Manuel esbozó una sonrisa y dijo “Los dos nos criamos como hijos únicos y estuvo bueno ser hermano de alguien”.
En pleno proceso de conformación de su identidad se interesó por hacer justicia, por llevar su caso y el de todos los desaparecidos a los tribunales, incluso, siendo querellante en la causa contra el represor Luis Abelardo Patti. En la conferencia Manuel dijo: “Nada de lo que perdí me va a ser devuelto por los juicios, es un aporte hacia el futuro, esto no puede volver a suceder”. Es por eso que eligió ayudar a las Abuelas de Plaza de Mayo. Ellas buscan a los hijos desaparecidos, hacen un acercamiento hacia los que están siendo encontrados y les dan la contención y la información que sea necesaria. Concientizar es un lema muy importante para Abuelas.
Él es el hijo encontrado número 57 pero es el primer nieto que forma parte de la Comisión Directiva de Abuelas de Plaza de Mayo como revisor de cuentas. “No se por qué me eligieron las abuelas, creo que tuvo que ver con una representación de los nietos, le podría haber surgido a otro” dijo Manuel humildemente. Aunque las abuelas sean irremplazables, este hecho tan significativo para la institución lleva emparejada la garantía de la continuidad de  lucha por la justicia a partir de las generaciones futuras. “Estamos mucho más cerca que antes de calificar al Proceso de Reorganización Nacional como un genocidio”

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