viernes, 24 de agosto de 2012

"Los juicios no me devolverán a mis padres, pero generan un fortalecimiento de la democracia.”


Por Juan Irurueta
El pasado se encontró con el presente el 18 de junio en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, cuando Manuel Gonçalves Granada, nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo, brindó una conferencia ante un grupo de estudiantes que pudieron sacarse las ganas de preguntar y entender parte de una historia que para muchos seguía (y sigue) poco esclarecida. Manuel, que hasta 1997 se llamó Claudio Novoa, ha cumplido desde entonces un activo papel en la reivindicación de nuestra historia, ya que participó en varios juicios contra delitos de lesa humanidad, entre los que fue querellante en la causa que en 2011 condenó a Luis Abelardo Patti a cadena perpetua. Además, también forma parte de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo, siendo el primer nieto recuperado ocupando tal función.

Uno de los temas recurrentes en la charla fue la masacre de la calle Juan B. Justo, un hecho en el que fue asesinada su madre junto a  otras personas que adquirió gran relevancia en la ciudad de San Nicolás, y sobre el que comenzará un juicio próximamente. Al respecto, comentó: “(el proceso de investigación) fue algo que comencé por un motivo y por suerte después también pude seguirlo para el otro, que es este de llevar esas pruebas a la justicia. Muchas de las que son las pruebas de este juicio y del anterior, que fue por mi papá, las tenía de antes, pasa que cuando todavía estaban las leyes de obediencia debida y punto final, no era posible llevar eso, que eran pruebas, a la justicia, era parte de lo que yo hice para reconstruir mi historia, para poder saber quiénes eran mi mamá y mi papá, dónde habían estado. Y así fui llegando a esos lugares, donde me encontré con compañeros de ellos de militancia, amigos.”

En cuanto a Patti, Gonçalves cuenta lo difícil que fue llevar a la justicia el caso, ya que se trataba de una figura pública que además tenía alianzas políticas y había logrado una banca como diputado a través del duhaldismo, por lo que era difícil que un juez lo citara para indagatoria. Finalmente lograron que en el congreso se votara un desafuero, que eliminaba los privilegios que le impedían ser procesado. Así, el 14 de abril de 2011 el represor fue hallado culpable por el crimen del padre de de Manuel, Gastón Gonçalves, entre otros, y condenado a prisión perpetua junto con el dictador Reynaldo Bignone y el general retirado Omar Riveros.

Lo más sorprendente del testimonio del miembro de Abuelas es una de las anécdotas que contó. En 2005 encontró, en un fichero de un viejo edificio de la división de inteligencia de la policía bonaerense, una carpeta con documentos sobre su padre, que había sido abierta en 1972 y cuyas últimas páginas databan de 1996, cuando se halló el cuerpo en una fosa común. Esto implicaba que varios años después de la vuelta a la democracia, todavía existía en la policía la intención de seguir dando vida a ese archivo, clara muestra de que la mentalidad de muchos permanecía intacta.

Hoy, Gonçalves ve como prioridad seguir adelante con los distintos procesos judiciales que lleva a cabo: “Los juicios no me van a devolver a mi mamá ni a mi papá ni los 19 años que me perdí de mi familia, pero generan un fortalecimiento de la democracia.”, dice Manuel, cuyo compromiso queda plasmado en su contribución a la búsqueda de la verdad y la justicia al afirmar que “la mejor manera de construir un futuro es teniendo en claro el pasado.”    

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